miércoles, 31 de agosto de 2011


La vida

La vida es como una gran montaña que, como seres humanos estamos obligados a escalar para llegar a la cima, esta montaña está llena de mucha vegetación, de buena apariencia,  que al mirarla de lejos nos hará pensar que el camino será fácil pero luego al empezar a escalarla nos damos cuenta que su suelo no es tan ligero ni tan plano como lo pensamos, pues pequeñas piedras se convertirán en obstáculos pero solo nuestras  grandes habilidades y destrezas serán las que no permitan que estas sean problema; no todo será malo ya que  mientras el tiempo pasa habrán muchas cosas que nos darán alegría,  como el sol radiante de un cálido día o el cantar de los pájaros que nos harán compañía, pero no hay que distraerse pues también encontraremos de forma disfrazada muchas ramas con espinas que puedan lastimarnos pero solo nuestra inteligencia hará que sepamos diferenciar para no toparnos con ellas y si por error una espina nos pincha, debemos mantener la calma de seguro nos  va a doler y mucho, pero todo pasa solo debemos sujetarnos bien para que el dolor no nos venza pues nos podemos caer.
Habrán momentos que nos cansaremos, tendremos que tomarnos unos minutos para descansar y recuperar fuerzas para continuar pues el camino es largo.
Del mismo modo que veremos el día lleno de luz, también, la fría noche nos intentara cubrir con su oscuro manto, no dejemos que esto nos atemorice ni que el frío nos haga temblar pues la noche es corta y el sol pronto saldrá; también torrenciales lluvias mojaran el relieve y lo pondrán resbaloso pisemos fuerte no perdamos el ánimo que el agua de la lluvia  sirva para renovarnos, pensemos siempre que somos únicos e importante, que merecemos lo mejor y nada ni nadie impedirá que lleguemos a nuestro objetivo, eso nos motivara a seguir adelante.
No debemos olvidar algo muy importante, nunca estemos seguros de haber logrado llegar a la cima de esta montaña sin antes haber posado firmemente nuestros pies sobre ella, por más que nuestros ojos divisen lo más cerca posible su cumbre, no dejemos que la desaparición y la tonta emoción por llegar se nos suba a la cabeza, pues nos pueden hacer perder el equilibrio hasta hacernos caer y golpearnos fuertemente contra el suelo.
lágrimas, desfoguemos toda nuestra rabia lo más pronto posible para que no quede nada reprimido, pero no caigamos en depresión, respiremos hondo, tomémonos un tiempo para meditar nuestros errores y aprender de ellos, luego,  inyectémonos una dosis  de amor propio, perseverancia y tenacidad, pensemos que estas cosas le puede pasar  hasta al mejor alpinista del mundo, nadie es perfecto, solo dios, esto nos hará sentir mejor y hasta podremos reírnos de nuestras torpezas, además de renacer en nosotros el buen ánimo y la sonrisa aquella que no debemos dejar que se pierda.
Sin perder más tiempo volvamos a subir esa montaña, recordemos que somos dueños de nuestro destino y libres de elegir si volver a tomar el reto o quedarnos en el inicio llorando la derrota.
Cada quien decide lo importante es hacer lo correcto, el camino es largo eso lo sabemos, lo nuevo es la forma diferente que utilizaremos para subir, ya que la experiencia enseña que los seres humanos aprendemos de nuestros errores y está en nosotros no volver a cometerlos.
“Subamos con fuerza no miremos el pasado pues en eso ha quedado nunca debemos retroceder y si lo hacemos que sea sin mirar atrás pero solo para tomar impulso para seguir subiendo”.                                                                       
                                                                                                  Patricia Sánchez Escobar 

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